Mi historia
Cómo pasé de vivir en automático a construir una vida que reconozco como mía.
No vengo de un máster ni de un despacho. Vengo de años trabajando de lo que salía, saliendo de noche para no pensar y sintiendo por dentro que aquello no era mi vida. Nadie me lo notaba: por fuera parecía que todo iba bien.
Lo que cambió no fue una revelación ni un viaje. Fue dejar de huir y empezar a hacerme preguntas incómodas, una detrás de otra, hasta que las respuestas empezaron a aparecer solas. Eso me llevó años. A ti quiero ahorrarte el dar vueltas.
Te cuento el camino entero, sin adornos, porque es exactamente el mismo que recorro hoy con cada persona que acompaño.
- Sin teoría prestada
- Desde el camino recorrido
- En primera persona

Parecía que lo tenía todo
Durante años viví en piloto automático. No llegaba a fin de mes. Cambiaba de trabajo cada poco tiempo y no me sentía realizado en ninguno. Salía mucho de noche, siempre rodeado de gente, siempre con alguien al lado. Desde fuera parecía que lo tenía todo.
Hoy sé lo que era en realidad: un vacío que intentaba llenar con lo que fuera. Ruido, estímulos, compañías que no eran compañía. En aquel momento creía que aquello era vivir, porque era lo que veía a mi alrededor y lo que me devolvían los demás. Pero por dentro me sentía profundamente vacío.
El día que dejé de huir
No hubo un día mágico ni una revelación. Hubo un momento en el que dejé de huir. Empecé a parar. A mirar hacia dentro. A hacerme preguntas que llevaba años evitando.
Bajar el volumen de fuera
Poco a poco fui entrando en la espiritualidad y le di espacio a algo que tenía olvidado: mi alma. Empecé a bajar el volumen de fuera para poder escuchar lo de dentro. Menos sobreestímulos. Menos gente. Más naturaleza. Más silencio.
Fui viendo mis partes oscuras y aprendiendo a transformarlas. Las que siguen ahí —porque siguen ahí— las tengo a la vista, para que no dirijan mi vida. Dejé de salir como salía. Solté hábitos que me alejaban de mí. Y lo que hoy hago, lo hago en consciencia.
La transformación ocurrió sin que yo supiera que estaba ocurriendo. Solo confié en que todo fuera como tenía que ser, y seguí caminando.

Deja de buscar respuestas fuera y empieza a hacerte las preguntas correctas dentro.
Edgar RomeroPor qué acompaño
Hoy acompaño a personas que están donde yo estuve. No desde la teoría: desde el camino recorrido. Por eso mi trabajo no va de darte respuestas, sino de ayudarte a hacerte las preguntas correctas y sostener el proceso hasta que las respuestas aparezcan.
Hablemos.
Cuarenta y cinco minutos, online y sin compromiso, para poner nombre a lo que te pasa y saber si este camino es para ti.